El día en que su vida terminaría, Felipe despertó antes del amanecer para esperar el avión en que llegaría su madre.
Recordó al instante su último sueño: estaba atravesando un bosque de higuerones donde caía lluvia suave, casi inexistente, y por un instante fue feliz en el sueño, pero cuando despertó se sintió bañado de cagada de pájaros.
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